Tepasmas
El número A113, que remite a la clase donde John Lasseter, Brad Bird, Pete Docter y Andrew Stanton recibieron clases en el instituto CalArts, aparece en cada film de Pixar. En este caso, es la matrícula de Mate.
Tepasmas
Para poner en marcha esta tercera entrega, Pixar reunió prácticamente al mismo equipo creó las dos primeras entregas de Toy Story. Anderson lo recuerda muy bien: "Fuimos a un lugar llamado The Poet’s Loft en Tomales Bay en Marin County, una pequeña cabaña donde se incubó la primera entrega de Toy Story. Andrew trajo una botella de vino especial con una etiqueta de Toy Story que John nos había dado cuando se estrenó la primera película. Hicimos un brindis en honor de Joe Ranft, nuestro querido amigo y colega fallecido en accidente de tráfico que fue el director de historia del primer Toy Story. Joe fue el mago que creó estos maravillosos y estrafalarios personajes con tantísimo humor. Le echamos mucho de menos". Durante el retiro, los participantes vieron las dos primeras películas de Toy Story en su totalidad como un punto de referencia. Les fue de gran ayuda para sumergirse otra vez en ese mundo. "Estaba claro que nuestro objetivo era hacer una película tan buena como las dos primeras", dice Unkrich. "En la historia del cine, hay muy pocas secuelas que sean tan buenas como la primera, y tampoco se nos ocurrían terceras entregas dignas de consideración. La única que se nos ocurrió fue "The Return of the King" (El retorno del Rey), pero en realidad era la tercera parte de una gigantesca historia. Fue entonces cuando me vino la inspiración. Necesitábamos que las tres películas de Toy Story fueran como partes de una gran historia. Y ese fue el motor que nos impulsó a crear Toy Story 3". Intentar enlazar las tres películas se convirtió en la clave de Toy Story 3. Al final de la sesión, el equipo había hecho progresos notables, y se encargó a Andrew Stanton, el gurú de historias/guionista/director residente de Pixar que escribiera un primer esbozo. "Nos sentíamos muy optimistas", dice Unkrich, "porque a pesar de que crear una buena secuela era una empresa de grandes proporciones, éramos el mismo equipo que había hecho las dos primeras entregas. El segundo día del retiro, se nos ocurrió la idea de que Andy se hiciera mayor. También pensamos en que Woody y el resto de los juguetes acabaran en una guardería, y que Buzz se pasara a modo 'demo'. Andrew redactó un esquema que gustó muchísimo a todo el mundo. Llegado ese punto, Michael Arndt y yo empezamos a trabajar en serio en la historia".
El guión es del propio director Andrew Stanton quien lo escribió inspirándose en una serie de acontecimientos de su propia vida. En 1992 visitó el Mundo Marino y fue entonces cuando empezó a considerar las impresionantes posibilidades de captar el mundo submarino mediante las técnicas de la animación generada por ordenador.